domingo, junio 28, 2009

verano fatal

En las últimas semanas he estado escuchando discos de Nacho Vegas, not everyone cup of tea. Este disco en particular (con Christina Rosenvinge) ha sido mi predilecto. Me suena, en momentos, a aquel entrañable disco que realizó Isobel Campbell con Mark Lanegan. Será esa la razón?. Canciones sencillas, directas. Un híbrido de las influencias Dylan/Lennon de Vegas con la sensibilidad pop de Rosenvinge. Pueden encontrar el enlace activo aquí.



sábado, junio 27, 2009

Transfusión de magia pura para el corazón



Con todo el efecto mediático alrededor de la muerte de Michael Jackson estos últimos dias tienen para un servidor un poco aquella atmósfera de mediados de los ochenta. Fuí al oxxo a comprar un café y escuché los compases de Thriller que provenían de un taxi estacionado esperando cargar pasajeros. Al poco rato bajé a la civilización, andaba por las zonas de la 5 y 10, y en calafias o diversos negocios -establecidos o informales- se escuchaba Black or white o Bad, rolas pop de "excelente manufactura" del ahora occiso (me encanta esa palabra). 1984/1985 fueron años determinantes en mi proceso individual para hacer aquellos primeros filtros de propuestas musicales. "Prince, okey. Cindy Lauper, a la verga". Como muchos niños de la época, domesticados y enajenados con "la moda", bailé break -con tiro incluido- y tuve mis tenis vans cuadriculados. Pero en 1984 me dí cuenta que ya era demasiado Beat it. Too much. De manera inconsciente empezé a escuchar un viejo casete que una amiga de mi madre me había regalado dos años atrás. Al fin de cuentas, ahí estaba. Era uno de éxitos de Los Beatles. Una vez que asimilé el viaje de Love me do a Get Back, me dí cuenta que lo que estaba sonando insistentemente en la radio -y que me tenía harto- simplemente no tenía sentido, estaba mal, no tenía la validez que los medios pretendían hacerte creer. Era música exclusiva para consumo de las masas. Detectar la buena caca de la mala fue lo importante de aquel aprendizaje empírico. Entre 1984/1985, mi madre me había comprado -era un morrito muy insistente- el casete del Sgt. Pepper's en la K-Mart de San Ysidro, le siguieron algunos grupos de la llamada "ola inglesa", un poco de new wave y en el camino ya se vislumbraba mi primer Pink Floyd, U2 (el War fué el primer disco que escuché de ellos) y de ahí pa'l real. No ha pasado ni una semana de que murió Michael Jackson y ya me tiene harto escuchar en todos lados -like the old days- la rolita Beat it. Siento profundamente su muerte y mis bendiciones van para la familia Jackson, no soy tan culero, pero toda esa sobrevaloración a su legado (en lo estrictamente musical) simplemente no tiene sentido. Puedo disfrutar Billie Jean, pero en general, me lavo las manos. Si Justin Timberlake o Britney Spears son "artistas" por la influencia del rey del pop, allá ellos. Es por eso que en tiempos luctuosos y de confusión, hoy (como en aquellos años) prefiero disfrutar otras cosas. Estoy escuchando las grabaciones completas de Miles Davis y John Coltrane en la disquera Columbia. Aquí se agrupa todo lo que estos sujetos hicieron juntos y que no es otra cosa que magia en su más puro estado.

para eliminar el stress

viernes, junio 26, 2009

m.j.

no music, no life

Por qué es tan difícil de entender para las bellas y hermosísimas mujeres lo vital y necesario que es coleccionar discos para ciertos híbridos del género masculino?. Un auténtico coleccionista desde que se levanta para ir a orinar piensa en álbums, aquel material auditivo que será reproducido en el auto-stereo camino al trabajo. Carga esa revista especializada en discos coleccionables (goldmine magazine) para captar con la mirada aquellas portadas de los discos que valen cientos de dolares. Un coleccionista de discos es como cualquier ser humano y definitivamente lo que mas desea en su mundo es tener a su lado a una mujer que sea su complemento, el "amor de su vida". Claro, también desea la primera edición en vinil, en excelentes condiciones, del "Kind of Blue" (Miles Davis). Es difícil de entender?.

Existen damas que han llegado al horroroso punto de decirle a sus parejas "o tu pinchi David Bowie o yo!". Estas historias existen. Sobra decir que no es la mejor estrategia ya que la estadistica de mujeres divorciadas, invariablemente, se incrementará. No nos pongan a elegir. No digo que las mujeres sean incapaces de ser coleccionistas. Quizá haya alguna por ahí, pero yo nunca he conocido a una dama que llegue a niveles genuinos de "geek". Probablemente la mujer reacciona de forma emocional ante un disco. Ese "Abbey Road" (Beatles) que tanto escuchaba su ex-novio puede provocar verdaderos sentimientos encontrados en la dama. La diferencia es que el verdadero "geek" mira la contraportada del álbum y, de manera impulsiva, compra todos los discos de cada uno de los integrantes de la banda. En lo personal, no tendría ningún problema en conocer una mujer auto-proclamada como "geek".

Ser coleccionista de discos no es algo que la mayoría de las mujeres aprecien. Tarde o temprano sacan el cobre. Es irónico, puedes decirle que eres un narcotraficante y ahí están: las pinchis nalgotas en tu cara. Dile que tu pasión es coleccionar discos y olvídate de intercambiar fluidos con la dama, no fucking chance. Ah mujeres!, las adoro y genuinamente no espero que mi mujer tenga la misma afición por mis pasiones, pero por qué se aferran en cortar de tu vida algo que es necesario y básico?. Si no lo entienden, por qué no lo dejan pasar?. Mientras haya leche y comida en el pinchi refrigerador, what´s the fucking deal?.

De acuerdo a los especialistas la necesidad de coleccionar -cualquier cosa- proviene de una deficiencia en nuestro cerebro de una substancia llamada Serotonina que controla las preocupaciones. Si hay muy poca, las preocupaciones aumentan. Obviamente las personas con esta deficiencia es propensa a la compulsión de coleccionar. Probablemente algún evento de tu vida te marcó y provocó esto. Algunas drogas que tratan esta deficiencia son el Prozac y antidepresivos similares. Aquellos que tienen pocos niveles de Serotonina pueden tener altos apetitos por el alcohol, sexo, de apostar y, claro, coleccionar disquitos (yeah, los coleccionistas son cojelones). Estudios en changos han demostrado que el tener bajos niveles de Serotonina tambien pueden demostrar una conducta potencialmente violenta o peligrosa. No se pudo demostrar en el estudio si los changos prefieren el sonido análogo (vinil) o digital (cd, mp3). La clave de todo es que la pasión no afecte tu habilidad de "funcionar" correctamente dentro de tu medio ambiente.

Retomando, para muchos coleccionistas no es comprar un bonche de discos sin ton ni son sino mas bien recrear la era pop de su preferencia, con el debido filtro que esto conlleva. Si quieres saber que significó ser un adolescente en 1965, no es lo mismo saborear el "Rubber Soul" (Beatles) en CD que en una primera edición en vinil, mono y, de preferencia, reproducido en un tornamesa vintage. Así como se escucha ahora, se escuchó décadas atrás. Muchos de los coleccionistas de rock o jazz en estos momentos están entre los 35 a 50 años -los que pueden comprar discos realmente raros- que seguramente perciben épocas pasadas como un "paraiso perdido". Esto de la nostalgia abarca casi todas las décadas del siglo pasado donde hubo producción discográfica. Ahora, lo "coleccionable", va mas allá del espectro común (funk, psych, soul, jazz). Me ha tocado conocer personas que pagan cantidades ridículas de dinero por ediciones raras de Nirvana o damas de sociedad pagando desorbitantes dólares por ediciones en vinil de material de Luis Miguel. Una demencia que no tiene fin. Bendita demencia.

Ya estuvo, me voy a dormir.